
No hay a dónde ir.
Adonde poses tu planta el primer paso es el siguiente. Inviolable es la celda del presente y el horizonte fatuo sólo imagen. Aunque surques los mundos sólo eres el centro de tu rueda, caminante.
No hay adonde ir.
Los emigrantes llevan su cruz al hombro para siempre como yugo de noria. No hay escape por más que corra el carro siempre yace crucificado el cubo entre los ejes.
No hay adonde ir.
En equilibrio quiere morir aquello que se mueve. La espina erecta, la cabeza leve, flotando en el aliento detenido. Arte de la quietud. El equilibrio es la cruz donde el alma se sumerge. La gran actividad es no moverse resucitando rosa del abismo.
Miguel Angel Fernandez
Ilustración de Jacek Yerka
2 comentarios:
..."aunque surques los mundos sólo eres el centro de tu rueda"...sí! con tu permiso me la llevo, gracias Cecilia, un abrazo.
lleve, lleve nomás...
otro abrazo
Publicar un comentario