
Primero el mundo
se va poblando
de padres, hermanos,
amigos, mujeres,
de gente, aventuras,
una esposa, hijos.
Pero poco a poco,
o de golpe
te vas quedando solo.
Transitoriamente,
o accidentalmente,
insensiblemente
te vas quedando solo.
Los otros poco a poco se alejan.
Unos mueren,
otros se disgustan contigo.
Tus hijos se casan,
o se cansan de ti
(el mundo se les abre:
quieren recorrer su cielo
creyendo que diferirá del tuyo,
así como tú creías que tu vida
sería única, diferente
-y, en rigor, lo fue-).
Finalmente,
los otros se van yendo,
y quedas solo.
De cualquier manera,
quedas solo.
Y no sabías,
que ya venías quedando solo,
desde el principio.
Autor: Manuel Graña Etcheverry
(en Poemas para físicos nucleares)